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¿Qué valores te atraen más de las empresas?

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foto: morguefile

Un buen líder es capaz de saber controlar y usar de manera adecuada sus emociones. Sin emociones no se puede sacar lo mejor de las personas ni hacer que las empresas prosperen. Además, inspiran en otros energía, pasión y entusiasmo. Un líder efectivo inculca los valores de su empresa y su filosofía a su equipo, los contagia y como un timonel pone rumbo hacia los objetivos propuestos y hacia la mejora continua de la organización.

Pero lo que define a una organización y a una empresa además de ser dirigida por un líder extraordinario con visión estratégica son sus valores. Y estos valores y una filosofía diferente es lo que hace perdurar en el tiempo a las empresas.

VALORES DE LAS EMPRESAS

Hay organizaciones que buscan una constante innovación en sus productos, que son creativas, que saben adaptarse antes que nadie a la demandas de sus clientes, incluso que mejoran su calidad de vida. De ésta manera logran impactar primero con su innovador producto, crean tendencias y consiguen que mucha gente hable de él. “El que da primero da dos veces” y aunque luego vengan las copias, la rentabilidad de la innovación está garantizada. Después siempre irán creando productos nuevos.

Las que se atreven a ser diferentes mejorando y cambiando conceptos clásicos, que son capaces de evolucionar sin perder la esencia de sus valores tradicionales, consiguen con el tiempo hacerse su espacio en el complicado mundo del consumo.

Porque también es cierto que hay empresas pequeñas que se mueven, cambian y adaptan a las necesidades de sus clientes al ritmo de un elefante y organizaciones con miles y miles de empleados que evolucionan con la rapidez de una gacela. La adaptación a las tendencias con agilidad es esencial para mantener tu presencia sin que la competencia te quite parte del pastel.

Otro de los valores fundamentales que promulgan es “la atención al cliente” “El cliente es lo primero” “El jefe es el cliente”. El cliente es el que nos da de comer, nos compra y si lo tratamos bien, puede que vuelva. Ese concepto estaba bien hace unos años, pero hoy en día, con la coyuntura económica actual, ha cambiado mucho nuestra relación con el cliente (o debería). El cliente cada día está más informado que nunca, puede incluso que cuando vaya a comprar un producto de tecnología, sepa incluso más que el propio vendedor. Es más exigente, reclama mucho más y quiere que le traten de forma extraordinaria. Sólo así conseguiremos establecer una relación de confianza y de fidelidad con nuestro cliente, buscando una relación extraordinaria.

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foto: morguefile

El problema viene (y aquí es donde se pierden algunos valores esenciales) cuando algunas empresas se olvidan de los clientes que tienen problemas con los productos. Dedican los recursos mínimos para atender grandes colas de devoluciones esperando que “sus clientes” se aburran y dificultando la devolución. Con esto consiguen “cabrear” e “indignar” a sus consumidores. Entonces tratan a “sus clientes” como borregos y éstos acaban sintiéndose así y actúan como cualquier persona, no vuelven a comprar a una empresa que les hagan sentir así.

¿Si nuestro cliente es tan importante para nosotros cómo podemos tratarlo así? Y no estoy pensando de casos puntuales de clientes complicados que siempre los hay. Voy a poner otro ejemplo.

Los teléfonos de contacto de atención al cliente, de la factura de compra o el email de contacto. Cuando te surge un incidente (Es lógico y normal cuando vendes y manejas miles de productos) el cliente busca una solución eficaz. Aquella empresa que sea capaz de gestionar estos problemas con rapidez y eficacia son las que acabarán llevándose la confianza y fidelidad del cliente. ¿A cuántas empresas hemos tenido que llamar 20 veces para que nos cogieran el teléfono o enviar 5 emails para que nos contestaran?

Cuanto más bajo sea el coste de un producto mejor precio tendrá para el consumidor final. La política de costes mínimos es uno de los valores fundamentales de cualquier empresa. Conseguir costes bajos significa un buen precio final y un margen notable de beneficio. La relación de confianza y fidelidad con los proveedores devengará en la posibilidad de ofrecer los mejores precios. Controlar el procedimiento interno para ahorrar en todos los procesos, desde el diseño, la fabricación, la manipulación, el transporte, la entrega, la recepción y la implantación, puede suponer el ahorro de mucho dinero. Y esto es muy importante para cualquier organización.

Cuidar al trabajador, creando un buen clima laboral mediante diferentes palancas como la formación y definición de las funciones que tiene que desempeñar en su puesto de trabajo, los incentivos por objetivos, las ventajas que suponen descuentos en diferentes seguros, permisos retribuidos o la posibilidad de lograr una conciliación familiar genera muchos elementos de mejora para cualquier empleado. Si a esto le añadimos la posibilidad de evolucionar y ascender en la empresa mediante el esfuerzo y el trabajo bien hecho, ofrecer el llamado “salario emocional”, conseguiremos que el trabajador sienta ese sentimiento de pertenencia a la empresa, tan importante para lograr las metas establecidas.

La cultura del esfuerzo y trabajo es indispensable si queremos lograr nuestros objetivos. Decían que Picasso pintó cuadros magníficos y extraordinarios, probablemente porque se esforzó y pintó miles y miles de cuadros, y de esa gran cantidad, salieron unos cuadros de una calidad fuera de común. Si a esto añadimos un gran talento…“Que la inspiración me coja trabajando”. Los resultados no se consiguen por casualidad, se realizan trabajando duro, esforzándose al máximo y con una estrategia clara y definida que te lleve a conseguir los objetivos establecidos. Si trabajas y te esfuerzas como un pollo sin cabeza será difícil que llegues a la meta.

Si tienes un producto genial o un servicio original y diferente que va a ayudar a tus clientes a mejorar su calidad de vida y no lo sabes comunicar, prácticamente no tienes nada porque tu consumidor no se va a dar cuenta de tu gran producto o servicio. La comunicación clara y precisa es primordial para llegar a tu cliente. En la era de la tecnología y de la información, recibimos miles de impactos visuales y sonoros cada día y sólo unos pocos nos llaman la atención. La publicidad que es capaz de comunicar y conectar con las emociones y sensibilidades de sus clientes es la que ganará el corazón de la gente y con ello su cartera y tarjeta.

Hay empresas que venden felicidad y bienestar, otras que hacen que tu vida en casa sea práctica y fácil con precios asequibles. Otras te invitan a recorrer el mundo, a que compres tecnología y así una gran cantidad de productos de los que apenas unos cuantos impactarán en tu memoria.

¿Qué valores te atraen más de una empresa?

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“Nunca hay demasiada gente en la milla extra”

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Después de leer el ebook gratuito ”Los 30 secretos de los mejores profesionales” de César Piqueras que te puedes descargar al suscribirte a Excélitas, creo oportuno (ahora que lo tengo fresco) comentar sus útiles y aprovechables consejos.

“Los buenos resultados no llegan por casualidad, los buenos resultados son la consecuencia del esfuerzo y de la capacidad de las personas conjugados con las oportunidades que nos ofrece el entorno”.

Podemos pensar que el empresario que tiene éxito, ha tenido suerte, que seguramente habrá sido uno de los factores que le habrán permitido alcanzar la cima del éxito, pero en realidad lo que ha propiciado ese camino ha sido la buena suerte que él mismo ha sabido crearse con ingredientes como son el esfuerzo, el talento, la constancia, la valentía de arriesgar y el llegar a dar ese paso más que todo el mundo no está dispuesto a realizar.

Ese paso más que el resto, te diferencia de los demás, te permite llegar donde otros no lo hacen. “Nunca hay demasiada gente en la milla extra” frase que por ser aprendiz no había oído todavía (es lo bueno de ser aprendiz, cada día aprendo cosas que me sirven para mejorar) pero que quiere decir que donde la cosa está cruda y complicada, no suele haber aglomeración de personas, todo lo contrario, allí sólo están aquellos que han estado dispuestos a caminar esa milla extra.

En mi caso la pregunta es fácil, al estar desempleado y buscando iniciativas y proyectos profesionales ¿Cuánto me queda para dar ese paso, esa milla extra? La respuesta es obvia, me levanto todos los días con la intención de conseguir llegar a dar ese paso y por eso me informo, estudio, leo y trabajo duro en ese sentido para llegar a dar ese paso, para conseguir ese objetivo final.

Como comenta el libro, si estás dispuesto a caminar esa milla extra, si a pesar de las dificultades y de los problemas, si trabajas duro, con el tiempo tendrás los beneficios y resultados.

¿Parece evidente verdad? Aún así hay gente que piensa que haciendo lo justito es suficiente, que si hace dos en vez de tres mejor que mejor, que termine el siguiente turno el trabajo…¡Y luego esperan resultados! Y llegan, pero para otros y los ven pasar preguntándose ¿Por qué a mí no? Y los que evolucionan en las empresas y en la vida son esos que han sido capaces de no tirar la toalla, de sacrificarse y de implicarse, de trabajar más duro que los demás.

“Hoy en día, saber de dónde viene el viento y la dirección que queremos llevar es clave para tener éxito profesional”.

Hay que buscar un rumbo y mantenerlo. ¿Hacia dónde sopla el viento? ¿Cuáles serán las tendencias?¿Qué necesidades tendrán nuestro clientes? Los mejores profesionales tienen visión estratégica dice César Piqueras.

“Un buen director puede hacerse cargo de cualquier clase de negocio, darle la vuelta y convertirlo en un éxito. Un mal director, en cambio, puede hacerse cargo de cualquier empresa y arrasarla” Marc Allen

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Los líderes extraordinarios enfocan muy bien sus prioridades hacia lo esencial, eliminan lo superfluo de sus quehaceres diarios. Encaminan su esfuerzo y trabajo a lo esencial, a la parte que va a dar resultados.

Lo bueno que tiene este ebook es que prácticamente no hay paja, es todo grano y de esta manera es mucho más fácil sacar buenas conclusiones. Si a eso le sumamos su lenguaje sencillo y una excelente capacidad para comunicar de su autor, tenemos argumentos para mejorar nuestra capacidad profesional y personal.

Convencer y Comunicación. Dos palabras claves para nuestro desarrollo profesional y dos elementos de progreso en nuestras relaciones con los demás. Llegar a soluciones desde el convencimiento y utilizar la Comunicación de una forma eficaz nos ayudará a relacionarnos, a influir positivamente y a que los demás entiendan con una mayor facilidad nuestro lenguaje verbal y no verbal. ¡Cuánto tenemos que aprender de estas dos palabras!

Disfrutar con lo que uno hace es básico para encontrarte a gusto en tu lugar de trabajo. Si en tu ambiente profesional hay personas tóxicas, procura evitarlas, pero acuérdate de que la queja, el victimismo, la culpa y la falta de respeto no conducen a nada y además generan estados emocionales que no aportan y que hay que mantener al margen. Saber controlar y mantener fuera de nosotros esos estados tóxicos son claves para la salud profesional.

Sembrar es una de las prioridades de los mejores profesionales, ellos saben que cuando siembras mucho acabas recogiendo. Pero para eso hay que tener paciencia y constancia, y todo el mundo no la tiene, es más, mucha gente al sembrar quiere recoger sus frutos antes de tiempo. Cuantas más semillas siembres más posibilidades tendrás que crezcan y con el tiempo adecuado, podrás recoger tus frutos.

“Nunca hay demasiada gente en la milla extra”. ¿Estás dispuesto a dar ese paso de más? ¿Lo has dado ya? ¿Qué opinas?

El lenguaje verbal y no verbal en las relaciones profesionales

Lo mejor de trabajar en una empresa donde continuamente te estás comunicando con tus compañeros, jefes y esas personas que te dan de comer (los clientes) es que recibes inputs positivos que refuerzan tu autoestima y tu seguridad y sensaciones además de respuestas menos gratificantes que a veces ponen en duda tus conocimientos y tus acciones y todo ello supone poder aprender y sacar el máximo rendimiento de toda la información recibida.

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foto: Shutterstock

Cuando haces tu trabajo bien y consigues tu objetivo, te lo reconocen, te felicitan o simplemente lo intuyes por el cambio de humor de esa persona o la sonrisa de su rostro (A veces no somos tan buenos comunicadores como nos creemos) o cuando metes la pata y provocas una inagotable cadena de acontecimientos poco recomendables (Aunque todo tiene solución) y acabas el día exhausto (No cansado que es algo lógico y normal) por la presión a la que has sido sometido para enmendar ese error, estamos recibiendo una cantidad descomunal de información.

Ese análisis que hace un empleado, directivo o comercial, que es casi como lo que hace un curador de contenidos (profesional que se dedica a encontrar y compartir información valiosa sobre un sector de actividad concreto) en este caso nos referimos a las expresiones personales de nuestros clientes, compañeros y responsables superiores y haríamos un poco como el Big Data (que son los sistemas que analizan grandes conjuntos de datos referidos a la tecnología y la comunicación) para llegar a una conclusión y así, elegir la mejor opción para nosotros como profesionales y para la empresa porque al tener más datos de la otra persona tienes una mayor probabilidad de éxito.

La posibilidad que genera esta toma de contacto diaria es una fuente inagotable de información y de crecimiento profesional y personal.

Me acuerdo de una serie de hace unos años llamada “Lie to Me” “Miénteme” en su traducción. Trataba de un doctor en Psicología (Tim Roth, siempre aportando carisma y personalidad a sus personajes) que colaboraba con los cuerpos policiales y gubernamentales para descubrir quién mentía en diferentes casos criminales. Lo hacía analizando las micro expresiones de la cara, los gestos y de la voz. Evidentemente no soy psicólogo, ni experto en detectar engaños, ni en lenguaje corporal, pero sí que es cierto que con el tiempo, la experiencia hace que toda la información que nos transmiten las personas, podamos interpretarla de una forma más eficaz para valorar mejor la situación en la que nos encontramos y así poder actuar de una manera u otra en función de lo que percibamos.

En un curso al que asistí hace ya unos cuantos años sobre técnicas de ventas y comunicación, había un ejercicio práctico donde salías a exponer una situación de venta con un cliente. Una vez finalizada la actuación con una compañera, el profesor nos indicaba qué habíamos hecho bien y qué podíamos mejorar. Una frase que me gustó del asesor profesional fue –El 80% de lo que creas que estás haciendo con tu cuerpo cuando te expresas, las personas que te están viendo no se dan ni cuenta- sin embargo nosotros creemos que si y acaba influyéndonos en nuestro comportamiento con los demás.

Cuando tienes que hablar en público en una conferencia, una exposición, una reunión o una relación comercial con un cliente, tu expresión, tus gestos, tu timbre de voz te delata. El nerviosismo (y una preparación inadecuada) suele ser el principal obstáculo para una buena comunicación. Es algo inevitable hasta que lo practicas tanto que tus habilidades comunicativas se convierten en tu forma natural de expresión. Los buenos comunicadores dominan muy bien el lenguaje verbal y no verbal. A mí me gusta mucho el post de César Piqueras  9 errores comunes al hablar en público ya que nos puede ayudar a mejorar en estas situaciones.

Como comentaba Stephen R.Covey en su libro “Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva” los cuatro pilares de la comunicación son:

-Hablar

-Escuchar

-Leer

-Escribir

Hacer alguna de ellas bien es absolutamente esencial para tener efectividad. Y como dice “La aptitud para la comunicación es la más importante de la vida”, ya que dedicamos a la comunicación la mayor parte de nuestras vidas.

Si queremos ser buenos en lo que nos propongamos, tenemos que ser excelentes comunicadores (en mi caso tengo un amplio margen de mejora) sólo de esta manera cuando hablemos o expongamos cualquier tema, la gente entenderá fácilmente lo que decimos sin necesidad de interpretar.