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Las cualidades de un líder, la dirección de equipos y las diferencias de criterio.

Como ha cambiado la dirección de equipos en los últimos años. El ordeno y mando por ser el jefe hoy en día es señal de autoritarismo así como de falta de liderazgo. El famoso “artículo 33” debería de haber pasado a la historia. Digo debería porque a muchos responsables no les gusta que les repliquen ni argumenten ¿o pensáis que esto es del siglo pasado? Ojo, no estoy hablando de no mandar hacer determinadas funciones cuando hay que hacerlas, ni de ser un “blando” cuando hay que ordenar hacer trabajos que nos han impuesto. Tampoco estoy diciendo que no haya disciplina, característica básica para que un grupo funcione bien. Estoy comentando que hay distintas formas de liderazgo y como decía Mandela, “Lo más difícil es cambiarte a ti mismo antes de cambiar a los demás”. Y ha llegado el momento de evolucionar.

lider

 

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Tu entorno tiene que verte como un líder pero no por ser el responsable:

 –Porque eres capaz de escuchar activamente (si, no disimular como si te enteras de lo que te cuentan) y luego valoras la información, la que crees que es buena la asimilas para utilizarla y la que no la desestimas.

Porque eres capaz de motivar aunque vengan mal dadas (ahí es donde se ve la esencia de un líder), de generar compromiso, de orientar al logro, de permitir iniciativas y de ser entusiasta de tu trabajo (que no un Workaholic, o adicto al trabajo)

Porque tienes empatía, comprendes a la gente, sus sentimientos y sus puntos de vista, eres sensible a sus necesidades y potencias sus capacidades.

Porque buscas el consenso, aunque a veces tengas que decidir por tu responsabilidad, comunicas bien (parece fácil enviar mensajes con calado pero no lo es) gestionas los problemas y los solucionas, te ganas su confianza y buscas el bien común, de tu empresa y de tu departamento.

Y es que a veces como trabajadores estaremos en contra de las cosas que hay que hacer e incluso propondremos otras opciones para realizar diferentes tareas, pero llegará un momento que por mucho que tu opinión se tenga en cuenta, los que dirigen el barco, los líderes, siguiendo la política establecida por la empresa, tomarán las decisiones que estimen oportunas para una mejor garantía de éxito del negocio. Y eso hay que aceptarlo aunque en ocasiones no nos guste. Y tampoco es criticable desde el punto de vista de guiar el negocio hacia buen puerto, hacia la rentabilidad, el crecimiento y la supervivencia con las dificultades de la actual coyuntura económica. Las personas que toman decisiones acaban equivocándose por simple estadística. Pero al final la balanza se inclinará a un lado o a otro en función de esas decisiones estratégicas y de la gestión empresarial.

En las empresas hay un organigrama jerárquico y a pesar de que mucha gente no acaba de entenderlo, cada uno tiene sus funciones y sus responsabilidades. De lo que se trata no es de tomarse las órdenes como algo personal (situación que en muchos casos ocurre) sino más bien de aceptarlo, proponer mejoras y mirar por el bien de la empresa que al final redundará en un mayor beneficio para los empleados, teniendo en cuenta los factores que pueden alterar ese bienestar laboral (ese tema es para hacer otro post)

La gestión de personas ha dado un salto diferencial. Igual que los clientes están más informados y son más exigentes que nunca, a los empleados les pasa igual, están más preparados que nunca. Si a esta preparación le unimos una buena actitud por aprender los entresijos y los procedimientos de la empresa, además de una exigente formación (una excelente opción para dotar de argumentos a cualquier trabajador) tendremos muchas posibilidades de hacer funcionar un equipo de colaboradores si además encontramos un líder responsable y carismático que lo dirija.

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Para más productividad: mejorar el ambiente laboral

Profesionalidad y Responsabilidad son dos palabras claves en cualquier empresa. La profesionalidad se da por supuesta a todos los empleados de cualquier organización. La formación que se proporciona a los trabajadores más los conocimientos que ya tienen para desarrollar sus funciones en el puesto de trabajo (bien por la experiencia adquirida o bien por los cursos facilitados por recursos humanos) prepara a la persona para ser un buen profesional. La definición de profesional sería la siguiente: “Persona que ejerce su profesión eficientemente y con destacada capacidad”. La gran mayoría de personas que trabajan  cumplen esta descripción.
La responsabilidad es otro término prioritario e importante. “Cumplir tus obligaciones y ser responsable de hacer y decidir algunas cosas”. La cuestión es ejercer tus funciones con seguridad y aplomo y aportar tu valor al trabajo que haces.
Si presuponemos que todos somos profesionales y responsables ¿dónde está la diferencia entre la productividad de unas empresas y otras similares?¿Por qué unas tienen grandes resultados y otras tienen serios problemas para ser productivas?

productividad.

Desde luego hay muchos factores que alteran o contestan estas dos cuestiones: organización empresarial, procedimientos internos, organigrama y jerarquía, formas de dirección, objetivos ambiciosos pero realistas, formación y motivación del equipo…

Es necesario plantear la relación que existe entre la producción, la productividad y el ambiente laboral. Todas las empresas conocen y testan en mayor o menor medida las circunstancias del trabajo que realizan sus empleados. Procuran manejar con tiento, con disciplina y empatía los tiempos de cualquier departamento o sección. Un buen líder sabe y debe controlar la información que fluye en su entorno. Además es vital procurar buenos incentivos para el equipo humano que compone cualquier organización empresarial para conseguir los objetivos establecidos. No obstante, habrá que trabajar constantemente el clima laboral para conseguir que se produzca bien y que se consiga una buena relación entre los resultados y el tiempo utilizado para obtenerlos (productividad).

Detectar a tiempo posibles problemas entre los colaboradores y resolver rápida y diligentemente los “conatos de incendio” de un grupo de personas, garantizará el buen funcionamiento y rendimiento del equipo. Pero no nos equivoquemos, la responsabilidad de dirigir lleva consigo un desgaste psicológico y físico que todo buen director de equipos tiene que asumir. Igualmente hay que añadir al “saco de piedras” con el que carga, la presión por conseguir dos cosas:
1-Gestionar un grupo de personas
2-Conseguir los resultados presupuestados
Si no administramos bien el primer punto, difícilmente alcanzaremos el segundo.
Los Recursos Humanos han evolucionado notablemente. Los parámetros de producción y de generación de valor en las empresas también han cambiado. Conseguir un ambiente laboral ameno, desarrollar una cultura que favorezca el sentimiento de pertenencia y el compromiso con el trabajo a realizar, harán que la empresa mejore su productividad y con ello sus resultados.

Fuente consultada: http://www.recursoshumanos.com