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“Me habéis jopeteado” Causas de un mal clima laboral y claves para mejorarlo

comunicacion

Mi hija pequeña de 3 años soltó el otro día una de esas expresiones que se inventa de vez en cuando en sus momentos de creatividad que me dejó sorprendido. Mientras volvíamos en el coche del colegio, sus hermanas no le dejaban hablar y ella cansada de haber empezado en varias ocasiones una frase y siendo interrumpida todas las veces al final dijo “Me habéis jopeteado”. Enseguida deduje que se había enfadado con sus dos hermanas y se había expresado de esa original manera. Rápidamente busqué la solución al “jopeteado” de mi hija hablando con ella y haciéndole comprender ciertas cosas. Si os preguntáis a qué viene este comentario, en un momento os lo explico.

En las empresas donde hay un grupo de trabajadores (entiéndase todos los empleados indistintamente del cargo y la función que ocupen) siempre surgen infinidad de desavenencias y problemas que si no se solucionan en ocasiones se convierten en verdaderos quebraderos de cabeza para los responsables que no siempre líderes de equipo. Al igual que pasó con mi hija pequeña que se “jopeteó” por el motivo que antes os expliqué, en cualquier momento del día, una simple frase poco adecuada a un compañero o responsable puede derivar si no somos capaces de resolver ese conflicto con celeridad, en una gran bola de nieve que se va haciendo cada vez más grande conforme va cayendo por la montaña y que ha medida que va pasando el tiempo la resolución se vuelve más complicada.

Cuando convives profesionalmente con personas en el trabajo, suelen haber envidias, malentendidos, celos, críticas, egoísmo y formas de hacer las cosas de ética cuestionable con el fin de conseguir los propósitos que uno quiera plantearse, ya sea conseguir notoriedad para que el jefe se dé cuenta a costa de otros compañeros y con métodos poco favorables para cualquier empleado y para la empresa ( porque el fin no justifica los medios y a la larga trae consecuencias negativas) acaparando una cantidad de clientes que no puedes asumir y qué prefieres tener esperando antes que un compañero los atienda y les venda productos y se lleve la comisión, provocando problemas que luego van a salpicar a los de otro turno, etc. Todos podemos esgrimir situaciones de esta índole, ejemplos hay muchos en todas las actividades profesionales. Aunque no suelen estar extendidas, éstas malas prácticas no benefician a nadie y provocan muchos quebraderos de cabeza pérdidas económicas.

empleado

Problemas que pueden surgir en cualquier grupo de trabajo:

El jefe no se convierte en líder, utiliza su posición en la empresa para ordenar y mandar. Al utilizar el modelo autoritario, se olvida de:

1-Comunicar eficazmente. “El qué comunicas”, “A quién lo haces” y “De qué manera”. La comunicación debe fluir en todas                      direcciones y tiene que conseguir el feedback del equipo que gestiona.

2-Motivar, implicar y conseguir ese sentimiento de pertenencia a la empresa que genera tan buenos resultados al empleado                  y al negocio.

3-Fomentar opiniones e ideas que pueden surgir que mejoren procedimientos internos e incluso resultados.

No aceptar al jefe/a, responsable y en teoría líder del equipo por su estilo de liderazgo, no valorar su trabajo o porque (algún@s tienes esta pobre argumentación) es el jefe/a y se pasa todo el día sentad@ en el despacho, pero sin tener la capacidad de evaluar la cantidad de gestiones que pueda realizar. Esta forma de pensar denota victimismo, falta de seguridad y de ambición, así como una buena manera de buscar excusas en vez de buscar argumentos como el esfuerzo y la implicación por conseguir tus retos profesionales.

A una misma categoría profesional, diferentes sueldos. Realizando las mismas funciones un empleado gana más dinero que otro. A veces al tener un jefe/a la afinidad y confianza con una persona provoca estas diferencias. Esta situación es un caldo de cultivo de problemas continuos. Y no estoy hablando de diferentes comisiones conseguidas con el esfuerzo diario.

Exceso descomunal de trabajo. Esto es algo que siempre ha existido, pero actualmente se ha acentuado más. La cantidad de tareas se van incrementando a medida que se reducen los recursos humanos de la empresa. La saturación y la imposibilidad de cumplir con todas las funciones encomendadas acaba por provocar problemas en la autoestima del trabajador (que se ve incapaz de terminar su trabajo) y deriva en algunos casos de desidia, descontento y apatía, con lo que supone para la falta de productividad de un negocio.

El reparto de trabajos en un equipo también puede generar conflictos, pues todos sabemos que unas funciones son más gratas de realizar y más fáciles que otras y se obtienen mayores beneficios. La falta de equilibrio en este apartado puede suponer el enrarecimiento del clima laboral.

Demasiados protagonistas en una misma película, o lo que es lo mismo choque de egos en un grupo. Si no se gestionan bien los roles de cada persona en su departamento, el tiempo y las fuerzas empleadas en los enfrentamientos  van a restar productividad y rentabilidad al equipo con la consiguiente pérdida de resultados.

Estos son algunos ejemplos de problemas que pueden surgir en el escenario profesional del día a día. Dependiendo del sector empresarial, estas dificultades se ampliarán o se reducirán.

¿Cómo podemos como líderes de un grupo de personas y como empresa gestionar estos conflictos?

oficina

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1- La Comunicación y la Información es prioritaria. Empleamos mucho tiempo en comunicar pero nuestra formación en este campo debe mejorar. Elegir el momento adecuado para informar es esencial. En estos aspectos hay un amplio margen de mejora.

2- La Transparencia es imprescindible para generar confianza y evitar suposiciones. Es una buena manera de evitar conflictos.

3- La Definición del Organigrama y las funciones que tiene que realizar cada puesto aporta seguridad a la hora de buscar soluciones y respuestas, así como tener claro y sin vacilaciones, cual es el trabajo que vas a hacer.

4- Los Procedimientos establecidos en una empresa garantizan la buena marcha del quehacer diario.

5- El Liderazgo tiene que huir del autoritarismo y evolucionar hacia una combinación de:

-Constancia y formación

-Empatía y Comunicación

-Disciplina y aceptar el valor de las personas, reteniendo el

talento.

-Ser capaz de mantener una meta y esforzarse al máximo

-Ser un Coach, extrayendo lo mejor de su equipo

6- Trabajar el salario emocional. A veces cuánto nos cuesta reconocer el trabajo bien hecho y lo que reconfortan esas palabras agradables como “lo has hecho muy bien” “Te felicito, con tu esfuerzo lo has conseguido” y sentirse apreciado y valorado en tu empresa.

Estas puede que sean una claves para mejorar el clima laboral en la empresa ¿Qué te parecen? ¿Qué más opciones aportarías tú

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Las cualidades de un líder, la dirección de equipos y las diferencias de criterio.

Como ha cambiado la dirección de equipos en los últimos años. El ordeno y mando por ser el jefe hoy en día es señal de autoritarismo así como de falta de liderazgo. El famoso “artículo 33” debería de haber pasado a la historia. Digo debería porque a muchos responsables no les gusta que les repliquen ni argumenten ¿o pensáis que esto es del siglo pasado? Ojo, no estoy hablando de no mandar hacer determinadas funciones cuando hay que hacerlas, ni de ser un “blando” cuando hay que ordenar hacer trabajos que nos han impuesto. Tampoco estoy diciendo que no haya disciplina, característica básica para que un grupo funcione bien. Estoy comentando que hay distintas formas de liderazgo y como decía Mandela, “Lo más difícil es cambiarte a ti mismo antes de cambiar a los demás”. Y ha llegado el momento de evolucionar.

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Tu entorno tiene que verte como un líder pero no por ser el responsable:

 –Porque eres capaz de escuchar activamente (si, no disimular como si te enteras de lo que te cuentan) y luego valoras la información, la que crees que es buena la asimilas para utilizarla y la que no la desestimas.

Porque eres capaz de motivar aunque vengan mal dadas (ahí es donde se ve la esencia de un líder), de generar compromiso, de orientar al logro, de permitir iniciativas y de ser entusiasta de tu trabajo (que no un Workaholic, o adicto al trabajo)

Porque tienes empatía, comprendes a la gente, sus sentimientos y sus puntos de vista, eres sensible a sus necesidades y potencias sus capacidades.

Porque buscas el consenso, aunque a veces tengas que decidir por tu responsabilidad, comunicas bien (parece fácil enviar mensajes con calado pero no lo es) gestionas los problemas y los solucionas, te ganas su confianza y buscas el bien común, de tu empresa y de tu departamento.

Y es que a veces como trabajadores estaremos en contra de las cosas que hay que hacer e incluso propondremos otras opciones para realizar diferentes tareas, pero llegará un momento que por mucho que tu opinión se tenga en cuenta, los que dirigen el barco, los líderes, siguiendo la política establecida por la empresa, tomarán las decisiones que estimen oportunas para una mejor garantía de éxito del negocio. Y eso hay que aceptarlo aunque en ocasiones no nos guste. Y tampoco es criticable desde el punto de vista de guiar el negocio hacia buen puerto, hacia la rentabilidad, el crecimiento y la supervivencia con las dificultades de la actual coyuntura económica. Las personas que toman decisiones acaban equivocándose por simple estadística. Pero al final la balanza se inclinará a un lado o a otro en función de esas decisiones estratégicas y de la gestión empresarial.

En las empresas hay un organigrama jerárquico y a pesar de que mucha gente no acaba de entenderlo, cada uno tiene sus funciones y sus responsabilidades. De lo que se trata no es de tomarse las órdenes como algo personal (situación que en muchos casos ocurre) sino más bien de aceptarlo, proponer mejoras y mirar por el bien de la empresa que al final redundará en un mayor beneficio para los empleados, teniendo en cuenta los factores que pueden alterar ese bienestar laboral (ese tema es para hacer otro post)

La gestión de personas ha dado un salto diferencial. Igual que los clientes están más informados y son más exigentes que nunca, a los empleados les pasa igual, están más preparados que nunca. Si a esta preparación le unimos una buena actitud por aprender los entresijos y los procedimientos de la empresa, además de una exigente formación (una excelente opción para dotar de argumentos a cualquier trabajador) tendremos muchas posibilidades de hacer funcionar un equipo de colaboradores si además encontramos un líder responsable y carismático que lo dirija.