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“Nunca hay demasiada gente en la milla extra”

milla extra

Después de leer el ebook gratuito ”Los 30 secretos de los mejores profesionales” de César Piqueras que te puedes descargar al suscribirte a Excélitas, creo oportuno (ahora que lo tengo fresco) comentar sus útiles y aprovechables consejos.

“Los buenos resultados no llegan por casualidad, los buenos resultados son la consecuencia del esfuerzo y de la capacidad de las personas conjugados con las oportunidades que nos ofrece el entorno”.

Podemos pensar que el empresario que tiene éxito, ha tenido suerte, que seguramente habrá sido uno de los factores que le habrán permitido alcanzar la cima del éxito, pero en realidad lo que ha propiciado ese camino ha sido la buena suerte que él mismo ha sabido crearse con ingredientes como son el esfuerzo, el talento, la constancia, la valentía de arriesgar y el llegar a dar ese paso más que todo el mundo no está dispuesto a realizar.

Ese paso más que el resto, te diferencia de los demás, te permite llegar donde otros no lo hacen. “Nunca hay demasiada gente en la milla extra” frase que por ser aprendiz no había oído todavía (es lo bueno de ser aprendiz, cada día aprendo cosas que me sirven para mejorar) pero que quiere decir que donde la cosa está cruda y complicada, no suele haber aglomeración de personas, todo lo contrario, allí sólo están aquellos que han estado dispuestos a caminar esa milla extra.

En mi caso la pregunta es fácil, al estar desempleado y buscando iniciativas y proyectos profesionales ¿Cuánto me queda para dar ese paso, esa milla extra? La respuesta es obvia, me levanto todos los días con la intención de conseguir llegar a dar ese paso y por eso me informo, estudio, leo y trabajo duro en ese sentido para llegar a dar ese paso, para conseguir ese objetivo final.

Como comenta el libro, si estás dispuesto a caminar esa milla extra, si a pesar de las dificultades y de los problemas, si trabajas duro, con el tiempo tendrás los beneficios y resultados.

¿Parece evidente verdad? Aún así hay gente que piensa que haciendo lo justito es suficiente, que si hace dos en vez de tres mejor que mejor, que termine el siguiente turno el trabajo…¡Y luego esperan resultados! Y llegan, pero para otros y los ven pasar preguntándose ¿Por qué a mí no? Y los que evolucionan en las empresas y en la vida son esos que han sido capaces de no tirar la toalla, de sacrificarse y de implicarse, de trabajar más duro que los demás.

“Hoy en día, saber de dónde viene el viento y la dirección que queremos llevar es clave para tener éxito profesional”.

Hay que buscar un rumbo y mantenerlo. ¿Hacia dónde sopla el viento? ¿Cuáles serán las tendencias?¿Qué necesidades tendrán nuestro clientes? Los mejores profesionales tienen visión estratégica dice César Piqueras.

“Un buen director puede hacerse cargo de cualquier clase de negocio, darle la vuelta y convertirlo en un éxito. Un mal director, en cambio, puede hacerse cargo de cualquier empresa y arrasarla” Marc Allen

comunicación

Los líderes extraordinarios enfocan muy bien sus prioridades hacia lo esencial, eliminan lo superfluo de sus quehaceres diarios. Encaminan su esfuerzo y trabajo a lo esencial, a la parte que va a dar resultados.

Lo bueno que tiene este ebook es que prácticamente no hay paja, es todo grano y de esta manera es mucho más fácil sacar buenas conclusiones. Si a eso le sumamos su lenguaje sencillo y una excelente capacidad para comunicar de su autor, tenemos argumentos para mejorar nuestra capacidad profesional y personal.

Convencer y Comunicación. Dos palabras claves para nuestro desarrollo profesional y dos elementos de progreso en nuestras relaciones con los demás. Llegar a soluciones desde el convencimiento y utilizar la Comunicación de una forma eficaz nos ayudará a relacionarnos, a influir positivamente y a que los demás entiendan con una mayor facilidad nuestro lenguaje verbal y no verbal. ¡Cuánto tenemos que aprender de estas dos palabras!

Disfrutar con lo que uno hace es básico para encontrarte a gusto en tu lugar de trabajo. Si en tu ambiente profesional hay personas tóxicas, procura evitarlas, pero acuérdate de que la queja, el victimismo, la culpa y la falta de respeto no conducen a nada y además generan estados emocionales que no aportan y que hay que mantener al margen. Saber controlar y mantener fuera de nosotros esos estados tóxicos son claves para la salud profesional.

Sembrar es una de las prioridades de los mejores profesionales, ellos saben que cuando siembras mucho acabas recogiendo. Pero para eso hay que tener paciencia y constancia, y todo el mundo no la tiene, es más, mucha gente al sembrar quiere recoger sus frutos antes de tiempo. Cuantas más semillas siembres más posibilidades tendrás que crezcan y con el tiempo adecuado, podrás recoger tus frutos.

“Nunca hay demasiada gente en la milla extra”. ¿Estás dispuesto a dar ese paso de más? ¿Lo has dado ya? ¿Qué opinas?

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¿Estamos implicados en nuestro trabajo?

Un compañero de trabajo solía decir la siguiente frase: “Yo hago como que trabajo y ellos hacen como que me pagan“, frase lapidaria para un empleado de una empresa. Expresa totalmente la actitud y la implicación que ésta persona tenía con sus compañeros y con la empresa que puntualmente le pagaba todos los meses.

También escuchaba la siguiente frase: “Para lo que hace el jefe…si está sentado todo el día en su despacho. Yo podría perfectamente hacer su trabajo, incluso ocupar su puesto y dirigir mucho mejor”. ¿A alguien le suena este comentario?

Esta segunda opinión suele ser frecuente en muchos trabajadores.  A pesar del desconocimiento de todas y cada una de las funciones que un responsable ejerce en su cargo, muchos subordinados tienden a criticar a sus jefes. Es una norma común. Despreciar e infravalorar el trabajo de un superior y sobrevalorar nuestro trabajo y la capacidad que muchos de nosotros creemos tener.

 

En las entrevistas de desarrollo que he hecho durante muchos años, he tenido la oportunidad de escuchar una gran cantidad de opiniones, (la dificultad está en conseguir que la persona que tienes enfrente responda con honestidad y sinceridad y de ésta manera poder valorar la información) y en la mayoría de ellas casi todas las personas se creían capaces de hacer el trabajo de su jefe. Pensaban que sin tener una actitud adecuada (un eje prioritario para la evolución en una empresa) ni la aptitud necesaria (formación y conocimientos) llegarían a conseguir sin esforzarse el puesto de su superior. También he encontrado personas con un gran potencial que con el tiempo evolucionaron en la empresa. Se esforzaron, aprendieron y ascendieron. Su actitud fue determinante para que lo hicieran.

Estos intercambios de información servían para conseguir “inputs” que diariamente por la rutina de trabajo no te llegaban o no se apreciaban y así poder actualizar y mejorar los procesos de organización y ejecución de las funciones realizadas en el puesto que ocupaban. Conseguir crear un buen ambiente, detectar trabajadores con potencial para desempeñar mayores responsabilidades y mejorar el rendimiento, la rentabilidad y la productividad del equipo, eran los objetivos de éstas entrevistas.

Volvamos a la implicación que tenemos en nuestro trabajo. Sin generalizar, lo cierto es que en muchas empresas existe el “Burnout” o “El Síndrome del Trabajador Quemado”. ¿A qué es debido este gran problema dentro de una organización empresarial?. Estos pueden ser algunos factores:

La monotonía: funciones con tendencia al aburrimiento y a la falta de desarrollo personal.

La sobrecarga de tareas: mandan demasiadas cosas que hacer a la vez y casi nunca da tiempo acabarlas con la sensación de frustración que esto puede generar.

-La percepción de falta de reconocimiento: hacer las cosas bien debe de tener su recompensa económica y emocional. Una palmadita en la espalda siempre es necesaria y reconforta y anima a quien la recibe.

Una excesiva jornada laboral: casi todo el mundo está dispuesto a esforzarse por la empresa en la que trabaja. El problema radica cuando la falta de recursos humanos provoca una sobrecarga de trabajo continua. Si antes había 5 personas para realizar un trabajo y ahora lo tiene que hacer un empleado y esto genera que cada día emplee más tiempo en hacerlo, seguramente acabará “quemado”. De esta manera su rendimiento se verá seriamente afectado y su motivación e implicación acabarán desvaneciéndose.

La coyuntura económica actual está incrementando el que un trabajador acabe “quemado” y “fundido”. Pero aquí tenemos dos parámetros que tenemos que valorar:

1-El trabajador tiene que valorar la empresa en la que está. Su implicación, su actitud y sus ganas de mejorar acabarán fortaleciendo y empujando en la dirección adecuada para que su empresa consiga ser rentable y de esta manera asegurar su viabilidad en el futuro. Podrá decir que no es suya, que hace su trabajo, pero tiene que aportar más valor. Como comentaba antes el trabajo se compone de una remuneración económica y un componente emocional. El empleado cansado, poco participativo, sin iniciativa  y el escaqueado de turno, no aportan ningún valor a su empresa. Tarde o temprano esa actitud negativa repercutirá en una situación poco agradable. Tiene que preguntarse todos los días qué mas puede hacer para conseguir sus objetivos ya sean individuales o de equipo. Tiene que transmitir ilusión, hoy en día esa sensación es primordial.

2-La empresa y las personas que la dirigen, tienen que ser capaces de detectar esas actitudes negativas y transformarlas en una corriente de motivación. La crisis ha generado muchos recortes en muchas plantillas, pero el buen líder tiene que ser capaz de exigir y controlar, pero también animar a su equipo constantemente, coordinarlo y felicitarlo cuando se hacen las cosas bien. Esa palmadita en la espalda, ese “lo has hecho muy bien” o “has solucionado ese problema con eficacia”, garantizan un soplo de autoestima y motivación al empleado. La otra cuestión sería la de distribuir las cargas de trabajo de manera que se puedan realizar en el tiempo acordado. Yo siempre ponía el siguiente ejemplo a mis superiores cuando me demandaban una tarea que veía inviable poder terminarla en los plazos previstos. Argumentaba de la siguiente manera:

Si tengo que construir un edificio de 6 plantas con 20 personas y el tiempo para terminar la obra es de 8 meses y por los recortes de personal me dejas con 8 personas es imposible acabar en el plazo establecido. Si terminaré la obra, pero tardaré  más de 8 meses. Si conseguiré que las 8 personas que están a mi cargo sean más productivos, sean más eficientes, estén motivados y sean resolutivos. Pero no me digas que acabe en 8 meses. No es realista.

Este argumento lo utilizaba como ejemplo gráfico. La presión es necesaria cuando se dirige a personas, cuando se tiene un equipo, pero hay que saber utilizarla. La presión se efectúa en momentos determinados para conseguir un objetivo concreto. Hay que saber cuando hacerla. Presionar por presionar para intentar que se realice el trabajo lo antes posible al final tiene el efecto contrario al deseado. Todo el mundo laboral necesita a alguien que le eche el aliento en la nuca, es lógico. Pero esa presión ha de ser inteligente.

¿Estamos implicados en nuestro trabajo?¿La empresa genera una buena motivación emocional y no sólo económica en sus empleados?